El quinteto de Nagasaki, Aki Shimazaki

No es momento de buscar la verdad. Lo que hay que buscar es la unidad. Para lograr la unidad hay que obedecer las órdenes.

La novela que vamos a reseñar es una novela poliédrica, un pentaedro en el que  cada  una de sus caras muestra el comportamiento de la sociedad japonesa, ante la falta de libertad y los convencionalismos que controlan sus vidas; matrimonios de conveniencia, sometimiento de la mujer al hombre y de todos al estado, historias de amor truncadas, la presencia de la muerte como venganza o como prueba de valor (gyokusai), que se imbrican en unos hechos históricos de la trascendencia del terremoto de 1923, la invasión de Corea de 1910, la invasión japonesa de Manchuria el 18 de septiembre de 1931, o el más terrible y devastador, la explosión de la bomba atómica en Hiroshima  el 6 de Agosto de 1945 y de una segunda en Nagasaki,  la mañana del 9 de agosto del mismo año, sucesos que dejarán secuelas imborrables en la población japonesa.

Los protagonistas de la novela, sufrirán las consecuencias de aquellas catástrofes y  vivirán su intrahistoria  entre secretos inconfesables y silencios provocados por la guerra, el miedo, la inseguridad, las pérdidas y la pobreza, y por un afán de supervivencia que llevará, especialmente a las mujeres,  a sufrir abusos consentidos por una  sociedad tradicional que se ceba en los más  vulnerables.

La autora, acometerá el relato de los momentos más convulsos de la historia reciente de Japón a través de  un personal tratamiento de la forma, cimentada en dos pilares, los distintos puntos de vista narrativos   y  un uso del tiempo que rompe con la secuencia temporal lógica,  en el que las anticipaciones (prolepsis) y las retrospecciones (analepsis), alteran el orden cronológico de los sucesos.

En cuanto a los puntos de vista narrativos, la pluralidad de narradores mostrará un juego de perspectivas muy interesante y de compleja elaboración; una narración coral, en la que cada personaje relatará su historia desde una cara del poliedro pero estará presente, de alguna manera, en las narraciones del  resto de los  protagonistas. Es lo que he llamado el juego de las coincidencias: todos están con todos en algún momento de sus vidas, de modo que llegamos a conocer a varias generaciones,  no sólo por lo que  cuentan en primera persona sino  por la información  que aportan  los demás. Todos enfocarán  el mismo hecho,   la misma secuencia vital,  la explosión de la bomba atómica y el momento, las percepciones y circunstancias en que cada uno de ellos  lo sufrió; han transcurrido  50 años y aquel pasado se ha  convertido en un eterno presente, de ahí la utilización del presente actual para relatar lo ya vivido.

La primera narradora será  NAMIKO que cede su función narradora  a su anciana madre YUKIKO, quien  contesta a las preguntas de su nieto  sobre la bomba atómica, la guerra chino japonesa,  la invasión de Corea y los desmanes de la guerra, una conversación  de gran intimismo que resultará ser la   última entre abuela y nieto;  ya desaparecida, y a través  de una carta, descubrirá a su hija Namiko su gran secreto silenciado durante 50 años.  

El segundo narrador es YUKIO, hijo de Mariko, de la que hablaremos más adelante, que revive,  en presente,  su niñez,  la ausencia de un padre y el vivo recuerdo de un hombre que visitaba a su madre y le hacía regalos…, Después de algún tiempo, el hombre al que llamo ojisan viene a casa cuando ya estoy en la cama.., así como la presencia de un segundo hombre con intenciones más honestas que el primero.

Mi madre dice:
—He decidido casarme con el señor Takahashi.
—¿Qué? —dice él—. ¿Estás segura?
—Sí. Estoy cansada de esperarte. Quiero tener mi propia familia.
Otro silencio. Él dice:
—Pero podré seguir viéndoos a Yukio y a ti, ¿verdad?
—No lo sé —contesta ella—.

Yukio
va dando saltos temporales para contarnos su traslado de Tokio a  Nagasaki, en el  Valle de Uragami, con su nueva familia, su madre Mariko y el señor Takahashin,  y la aparición de  un personaje desestabilizador del pasado de  su madre, el señor Horibe, acompañado de su mujer y su hija Yukiko, personaje que hemos citado anteriormente en sus horas finales…. A principios del verano, el colega de mi padre y su familia se mudaron a la casa de al lado. La hija del colega se llama Yukiko Horibe. Sus padres me la presentaron el día que llegaron. Parece tener un carácter firme y huraño. Todavía no me atrevo a acercarme a ella. En otro salto temporal Yukio, ya casado y con hijos, seguirá recordando su vida y planteándose preguntas sobre  Yukiko¿Seguirán aún con vida?». Esas preguntas vuelven a mí una y otra vez. No recuerdo sus rostros. Sigo sin saber sus nombres. Mi madre es la única persona que podría contestar a mis preguntas. Y sin embargo, sigue guardando silencio.

 La tercera narradora es YONHI KIM una niña de 12 años, coreana,  que tiene que huir de  su país por la ocupación japonesa y la persecución   que sufren  su madre y su tío, militantes del movimiento independentista… La represión contra los activistas se volvió cada vez más dura. Al año siguiente, los coreanos perdieron su país. A mi tío le prohibieron publicar. Mi madre tuvo que dejar de trabajar en la escuela. Los japoneses citaban a mis abuelos para interrogarlos sobre ellos. Mi madre y mi tío tuvieron que abandonar la ciudad;  vivirá siempre con el miedo y la inseguridad de ser descubierta y perseguida por los japoneses, que finalmente masacraron a miles de coreanos,  La gente de a pie participó voluntariamente de la masacre dando crédito a los falsos rumores que había difundido el Gobierno sobre los coreanos..,. hasta el punto de tener que cambiarse el nombre y convertirse en Mariko Kanazawa, a la que hemos conocido en  la narración de su hijo Yukio. Aquella niña, Yonhi Kim,  convertida ya en MARIKO,  vive en la casa de su  hijo, con su nuera y sus  tres nietos;  en una escena que nos resultará familiar va a contar su vida a su nieta pequeña, Tsubaki, ya con la vida a sus espaldas;  tiene  80 años y va a rememorar desde sus  15 años hasta llegar a la actualidad en la que aún mantiene el secreto de su origen …Un dolor me recorre todo el cuerpo. Me digo: «Yonhi Kim, ¿dónde estará? Mariko Kanazawa, ¿dónde estará? Mariko Takahashi, ¿Quién será?. Han pasado cincuenta y nueve años desde el terremoto. La desaparición de mi madre y mi tío, mi única familia, transformó mi vida.

El cuarto narrador es el señor KENJI KATAHASHI,  marido de MARIKO quien describe  en su narración la pesada carga de las costumbres y las tradiciones japonesas… Yo soy el heredero de una familia ilustre. Mi abuelo era un político muy conocido en Tokio, y mi padre también lo es. En cuanto a mí, soy farmacólogo en una gran empresa de medicamentos. Desde que tengo uso de razón, mis padres me repiten: «Kenji, no olvides que eres el heredero de la familia Takahashi. Debes comportarte como un digno hijo de nuestros antepasados»… entre ellas, la obediencia a sus padres y el desasosiego por cumplir las expectativas de darles un heredero; esto  le arruinará su primer matrimonio, determinándole a romper con su familia y quedar por ello desheredado. Nos cuenta su vida retrospectivamenteMariko y yo, llevamos casados cuarenta y seis años. Adopté a Yukio cuando nos casamos y nos mudamos a Nagasaki, donde la empresa tenía una sucursal. Mi colega, el señor Horibe, acudió con su familia a reemplazarme en Nagasaki y yo me fui. Pero tuve que quedarme en Manchuria más de un año.

 La quinta narradora es   TSUBAKI, hija de Yukio y  nieta de Mariko y el señor Takahashi. Vive en Tokio y va a visitar a su abuela Mariko, de 84 años, gravemente enferma. Si en la primera narración asistimos a la conversación de  Yukiko ya anciana, con su nieto, en esta ocasión la autora repite la misma estructura para que sea Mariko, quien converse con su nieta Tsubaki y vaya desgranando la historia de su vida, que por otra parte los lectores ya conocemos,  aunque  Tsubaki la ignore.

La personal elaboración del tiempo es el segundo elemento  del engranaje estructural que transmite movimiento a cada uno de los relatos  para que finalmente confluyan. Cada una de las partes  incide en un hecho concreto, el 50 aniversario de la bomba de Nagasaki, conmemoración que  provoca en los personajes  que lo sufrieron la  necesidad de revivirlo y contarlo a sus jóvenes nietos, descubriendo  secretos guardados durante mucho tiempo y recordando las circunstancias  históricas que rodearon el lanzamiento de la bomba; en el momento de rendir cuentas, cuando la vida se acaba y ya no importan los condicionamientos sociales, los protagonistas irán de lo general a lo particular, centrándose en  la  experiencia  que vivieron como sociedad aquel fatídico día en que vieron derrumbarse sus vidas; cada uno narrará su vivencia y entre todos pondrán en marcha la maquinaria de la intrahistoria, que en gran parte girará en torno a la figura de Mariko.

Y conoceremos esa intrahistoria no sólo por la NARRACIÓN  sino sobre todo por la DESCRIPCIÓN que los personajes irán dibujando de su entorno, una naturaleza  sensual de flores delicadas, suaves colinas, murmullo de pájaros   y  relajantes silencios; la sencillez de la oración simple, – sujeto, verbo, predicado-,  invita al lector a  pausar el ritmo y detener  la mirada en su mundo domésticoHay hortensias florecidas alrededor. El azul, el rosa, el blanco… Las flores siguen mojadas de la lluvia de esta mañana. Cae el rocío. Encuentro un caracol en la cerca. Repta con los cuernos erguidos. Los toco con la punta de los dedos… La cercanía de lo descrito, el uso de la primera persona  y la presencia del DIÁLOGO, son  rasgos de la prosa de Aki Shimazaki que favorecen el tono intimista de la novela,  proclive a la expresión de los afectos  y a la confesión  de los secretos más ocultos.

Entre las TÉCNICAS NARRATIVAS utilizadas llama la atención el uso de la REPETICIÓN. Esta técnica será utilizada por la autora en múltiples ocasiones hasta el punto de repetir textos idénticos en distintos capítulos. Esto puede tener varias explicaciones;  una de ellas es que la autora escribió entre  1999 y 2004 una pentalogía compuesta por cinco novelas independientes, Tsubaki, Hamaguri, Tsubame, Wasurenagusa y Hotaru, que  en España han sido editadas como una única, convirtiendo en cinco partes lo que eran cinco novelas con el mismo hilo argumental; es por ello que encontramos la misma información  en diversos momentos del relato, a todas luces redundante.

Otra técnica es el CONTRASTE entre la  precisión con la que relata ciertos  hechos y la indefinición a la hora de citar lugares  o personas  que apenas nombra sino con una letra mayúscula..La Escuela N, el profesor H, la ciudad K, la señora S.

A veces juega con el valor subjetivo de las palabras a través de SÍMBOLOS para producir en el lector, por asociación, emociones y sensaciones.  Lo vemos en los títulos de las partes de la novela, referidas a  flores, (Tsubaki- camelia), (Wasurenagusa-nomeolvides), pájaros (Tsubame-golondrina), objetos (Hamaguri-concha)  o insectos (Hotaru-luciérnaga) que sugieren vivencias de los personajes o aspectos de su personalidad.

La presencia de dos códigos verbales, el japonés y el castellano, aporta una gran riqueza al texto que se ve salpicado por numerosos términos japoneses referentes de su mundo, sus costumbres, sus relaciones familiares, su entorno doméstico y paisajístico o sus entretenimientos y juegos… gyokusai: haraquiri, morir con valor; zainichi : extranjeros que viven en Japón; onigiri: bola de arroz envuelta en alga secarandoseru: maletín con tirantes;     oshiire: armario empotrado para ropa; senkô: varilla de incienso;     shamisen: instrumento musical japonés de tres cuerdas que se toca con un plectro;  shinpu-sama: «padre», «cura», «sacerdote»; onêsan: «hermana mayor»; ojisan: «tío» o «señor»tetenashigo: niño sin padre, ilegítimo, bastardo; okusan: «señora», «mujer casada»; engawa (縁側 o 掾側): pasarela de madera que se conecta con las ventanas y puertas corredizas en los cuartos de las casas, y tantas otras palabras que definen una forma de vida.


Es una obra muy recomendable que necesita una atenta lectura para no enredarse en los nombres de los personajes, muy semejantes fonéticamente;  una gran novela que consigue con  un lenguaje  sencillo,  narrar  los dramas sufridos, sin dramatismo, con un tono de  delicadeza y confidencialidad que sitúan al lector en las escenas vividas por los personajes. Esta cercanía con  hechos y  sentimientos,  es el fruto de una elaboración poética que impregna toda la novela de una belleza y sensualidad que nos habla de la maestría de esta autora.

…Mi madre se detiene ante una casa cercada. Hay hortensias florecidas alrededor. El azul, el rosa, el blanco… Las flores siguen mojadas de la lluvia de esta mañana. Cae el rocío. Encuentro un caracol en la cerca. Repta con los cuernos erguidos. Los toco con la punta de los dedos.

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Aki Shimazaki es una novelista y traductora, nacida en Gifu, Japón en 1954. Se mudó a Canadá en 1981 y vivió en Vancouver y Toronto; finalmente se afincó  en Montreal donde actualmente se dedica a  la enseñanza del japonés. Es una escritora muy bien considerada por la crítica que escribe y publica sus novelas en francés desde el año 1991, obras  que han sido traducidas a otros idiomas como el inglés, el japonés, el serbio, húngaro, ruso o alemán. Entre sus reconocimientos se encuentran el Premio Ringuet de la Academia de las Letras de Quebec, el Premio Gouverneur-Général y el Premio Literario Canadá-Japón, todos ellos ganados gracias a «El quinteto de Nagasaki«.

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