El círculo de los escritores asesinos, Diego Trelles Paz

Abril de 2019
El autor de una obra , debe ser como Dios en el universo, presente en todas partes y en ninguna visible. Pág. 179

Tengo que agradecer al azar o a Ana, personalización del mismo y amiga tertuliana, que la novela El círculo de los escritores asesinos, haya caído en mis manos precisamente en el mes de Abril, cuando este blog -fruto de la devoción a Cervantes- cumple un año de vida; qué mejor reseña para celebrarlo que la obra del limeño D. Trelles Paz, que viene a corroborar la inmortalidad de la obra cervantina, especialmente de El Quijote, que campea a sus anchas por el contenido y la forma de esta interesante novela, revalidando el título del blog, viveelquijote, que en su día elegí para hablar de lecturas y viajes.

Quién sino el Quijote, amigo mío, puede encarnar ese ideal humanista del hombre libre que modela la realidad siguiendo el curso de sus íntimos sueños? Pág 112

Adentrémonos en las entrañas de una novela que es metaliteratura en estado puro; en ella bullen los escritores y los escritos, los novelistas y las novelas, los poetas y la poesía, haciendo un repaso de la literatura universal, especialmente de la hispanoamericana y española; el tema, siempre es literario aunque el título de la novela nos quiera confundir y hacernos creer que la cuestión principal es descubrir al asesino del crítico -fabricante de reputaciones y representante de la mafia cultural de Lima-, García Ordoñez, por parte de un grupo de jóvenes poetas y cinéfilos reunidos en torno al poeta César Vallejo; García Ordoñez como tú y los lectores saben, siempre fue un perro de presa, un alguacil de la mafia cultural, un sicario sin ir más lejos. Pág. 140; la utilización de este hecho es el pretexto para que cinco jóvenes reflexionen sobre ellos mismos y sobre su vida mientras lo hacen sobre la literatura, íntimamente ligadas; la poesía como eje de su existencia, el modo de crear, sus miedos, la locura de la creación, la búsqueda de una estética personal, la importancia del cine en sus vidas, las grandes películas y sus directores, la crítica literaria, los movimientos literarios, los poetas malditos, los grandes narradores, son los verdaderos protagonistas de los cuatro manuscritos/confesiones y de las notas del editor; los componentes de El Círculo, esconden, excepto El Chato y Casandra, su verdadera identidad bajo un pseudónimo literario; Ganivet, precursor de la Generación del 98, Larrita, escritor y periodista conocido a su vez como el pobrecito hablador y Sawa, -escritor bohemio y amigo de Valle-Inclán, recreado por Max Estrella en Luces de Bohemia; de esta manera el autor, ya desde el comienzo hace palpitar la literatura en sus páginas y enfoca el hecho que los atañe , el asesinato, desde una quíntuple perspectiva.

El primero, manuscrito G, muestra la confesión de Ganivet sobre la relación con su madre y su padrastro, sus inseguridades y angustias juveniles, la gestación de El Círculo alrededor de la poesía, y su amor por Casandra, y lo hace desde su situación actual en una cárcel en la que sobrevive gracias al respeto conseguido entre los presos, por leer cada día un capítulo de El Quijote, una lectura calculada e interminable para subsistir, al igual que hiciera Sherezade, en Las mil y una noches.

Este primer manuscrito, rezuma ternura, angustia y lirismo y muestra un Ganivet deprimido y enamorado de su madre, que quiere matar al intruso que vive con ella. Diserta, como no, sobre literatura sobre la que posee un saber enciclopédico: La ficción, Roque, es el verdadero pulmón de nuestra existencia. La única realidad es que no hay realidad posible. Pág. 59 y sobre cine, -destaca a Scorsese como su director preferido y la película Buenos muchachos-, dos constantes en la vida del autor Diego Telles, que traspasa a sus personajes; a pesar de lo trágico de la situación no falta el humor en numerosas ocasiones, como cuando Ganivet pregunta a Jonás: Tú sabes quién es Orson Welles?. –El hermano de Raquel Welles, no?. Pág. 155, o cuando se refiere a Miguel de Cervantes, como Miky Cervantes.

La crítica sociopolítica, también está presente en los pequeños dardos envenenados que lanza a políticos como Fujimori o Alan García. Pero el juego del autor es sobre todo, literario, y su juguete preferido el perspectivismo, inventando, como Cervantes, otros personajes, ajenos a la trama, -Jeremías y Jonás- que elucubran, plantean hipótesis y reconstruyen situaciones para descubrir quién fue el delator que llevó a Ganivet a la cárcel, es decir, miradas externas, otras miradas no involucradas en el asesinato. Tengo que destacar el capítulo V del manuscrito G, por su especial belleza poética nacida de la locura, lo caótico, lo inconsciente y lo onírico. Las referencias a sus autores preferidos se multiplican, las grandes obras como el Poema del Mío Cid, Los cantares de Gesta, Rayuela, de Cortázar, La ciudad y los perros de Vargas Llosa, salpican sus reflexiones, haciendo brotar a borbotones pensamientos, poemas ajenos, letras de canciones, fragmentos de autores anónimos que hace suyos, fundiéndolos en un collage de extractos célebres con versos perdidos de su propia autoría.

El segundo manuscrito CH, introducido por unos versos de Enrique Fierro marido de nuestra reciente premio Cervantes, Ida Vitale, es escrito por el Chato desde Austin, donde está exiliado; desde allí, explica su punto de vista sobre los acontecimientos vividos en el pasado, sobre su trabajo en una revista, El Círculo y sobre su concepción de la vida y la obra literaria.

La verdad es que escribo para no aburrirme. Me hice escritor porque la realidad es una idiotez y deseo cambiarla. Pág. 111

El autor de una obra , debe ser como Dios en el universo, presente en todas partes y en ninguna visible. Pág. 179

Rinde homenaje como Ganivet a sus ídolos del cine, recordando a directores como Rohmer, Pasolini, Julio Medem o Almodóvar y a los literarios, entre los que destacaremos a Alberti y La mujer deshabitada, a Ginés de Pasamonte, a Flaubert y Madame Bovary, a Vila Matas y su Historia abreviada de mi autobiografía portátil, a César Vallejo y su Trilce y sobre todo a Onetti, a Octavio Paz y Borges; de éste cuenta su visita a Austin en 1961 para dar una conferencia sobre Leopoldo Lugones cuando contaba 62 años; ya estaba ciego y era ayudado por su madre que le leía todo; y nos habla sobre todo de Erasmo Rodriguez, profesor en Austin, experto en Borges y en Onetti, sus dioses del Olimpo literario Para entablar una conversación con Erasmo Fernández (Chivacoa, 1946) es preciso convertirse en cómplice de ese estilo de vida underground, outsider o borderline que degustamos a través de las obras legadas por escritores de la talla de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs o Charles Bukowski, por citar algunos autores que explotaron sus vivencias hasta convertirlas en su principal fuente de inspiración.

El Chato habla y habla con Erasmo, es el diálogo el instrumento que utiliza para contarnos su versión de cómo fue asesinado el perro García Ordoñez, -toma el nombre del conde que acusó al Cid de ladrón-; el profesor se cansa de escucharle y como en las Mil y una noches,- nuevamente la referencia-, le dice que vuelva otro día para terminar la historia. Sigue contando y nos aclara lo que pasó la noche del secuestro, la fiesta de ciegos y los mecanismo ocultos de vigilancia (panóptico), lo que hizo al marido de su madre Ganivet y lo que éste desconocía y no pudo contar en su manuscrito. También utiliza el género epistolar en la carta dirigida al profesor en la que reproduce el pensamiento de su admirado Onetti: …Hay sólo un camino. El que hubo siempre. Que el creador de verdad tenga la fuerza de vivir solitario y mire dentro suyo. Que comprenda que no tenemos huellas para seguir, que el camino habrá de hacérselo cada uno, tenaz y alegremente, cortando la sombra del monte y los arbustos enanos.Pág 248

El manuscrito L, tercero de los presentados, está escrito por Larrita personaje descrito por su compañero Sawa como lúdico, cínico, burlón e insidioso. Es una crónica testimonio en la que Larrita hace una declaración impactante. Es quizá la personalidad más paranoica, vive al día de lo que puede y de quién puede; su pareja, una mujer mayor –su mujer deshabitada-, parafraseando a Alberti, le cubre todas sus necesidades. Cuenta su versión desde su refugio de Harar, en África, a donde ha ido a morir. Al lado de otro poeta drogadicto, como dos lunáticos, sigue la estela de Rimbaud, poeta al que idolatra y convierte en jefe espiritual. Al igual que Cervantes, inventó a Sancho para que D. Quijote tuviera con quién hablar, Larrita cuenta la historia de El Círculo a su compañero de viaje y la va escribiendo en una hoja, que, como en las películas de Indiana Jones, nunca se pierde a pesar de las numerosas persecuciones, huidas y aventuras de nuestro personaje. Olvidando que el tema esencial es el asesinato del crítico literario, va narrando paralelamente historias vividas o soñadas, siempre alucinantes, -encuentro con una mujer en un burdel, persecución de un sicario de México D.F. que le perdona la vida- hasta finalizar el relato que concluirá al mismo tiempo que su vida.

El cuarto manuscrito es el C, de Casandra, mujer snob, elegante, voluptuosa, e independiente, que se convierte en el centro de El Círculo por su fuerte atractivo y personalidad. Parece mover a sus compañeros poetas como marionetas pero al final descubriremos que ella pende también de otros hilos.

Casandra se ha confinado en una isla, y desde allí confiesa que no sabe cómo clasificar su testimonio, si como libro de viajes, cuaderno de bitácora, o cuaderno collage de pensamientos y citas. Es muy celosa de su intimidad y lo que sabemos de ella es a través de sus compañeros, que en los diferentes manuscrito, van vertiendo información, a todas luces parcial, fruto del enamoramiento y el embeleso que en ellos provoca. !Siempre presente la intertextualidad!. Aclara y culmina, lo que ocurrió la noche que invitó a su casa a Ganivet, y su puesta en escena recreando un cuadro de Hopper, mientras son observados por un voyeur. Nos descubre cómo Sawa desdobla su personalidad, confundiendo realidad y ficción en una nebulosa estética que le hace perder el control de sí mismo y de los demás.

En sus cuadernos, con un estilo lacónico, frio y descarnado hace un resumen de su vida y de su familia, aunque la síntesis se asemeja más a un listado cronólogico ya que utiliza dieciséis frases breves para contarlo; solamente se explaya al hablar de su tío Manolo, al que la unía una relación muy especial, marcándole su final para siempre; de él recibió no sólo cariño sino que la introdujo en el mundo de las artes, del cine con Eric Rohmer y de la buena literatura. Habla así de cómo debe ser el buen lectorLa literatura no es posible sin la complicidad de la lectura, y tómese lectura en el sentido de la construcción de un significado plural, de la alianza de hombres libres frente a un mismo texto. Pág. 284

En cuanto a la pintura, siente verdadera pasión por Hopper y cita su cuadro Nighthawks, del que destaca los pequeños detalles, como si nos estuviera enseñando a ver un cuadro. Conoce a gente del mundo del arte, ve mucho cine, lee mucho pero no acaba de encontrarse, sintiéndose tan vacía y superficial como en su infancia, en la casa familiar. Es un personaje que no pierde la esperanza y espera continuar la relación amorosa, desconocida por sus compañeros, que la arrastró a ser cómplice de un asesinato.

Escoge el género epistolar para abrir su alma a su gran amigo Jean Marie Maurice Scherer seudónimo de Éric Rohmer, en la que le habla de las dos únicas personas a las que ha amado, su tío Manolo y su verdadero amor de quien recuerda sus palabras ….la vida es una ficción continuada y cíclica, una sucesión de representaciones debajo de las cuales siempre se oculta –perniciosa, subversiva- la verdad. Pág. 306

El quinto testimonio es del editor SAWA, pseudónimo de Matías Frost. Creo que junto con el manuscrito G, de Ganivet, es el más interesante y el mejor elaborado por parte del autor. Es el testimonio que se diferencia tipográficamente de los demás, ya que va apareciendo en notas a pie de página, como si sólo fueran aclaraciones sobre algún aspecto de las opiniones vertidas por el resto de los componentes del grupo. Pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que las notas conforman un quinto testimonio, el vertebrador, el que da forma y sentido al resto de los manuscritos, con cuerpo y peso específico, que aclara, censura, corrige, puntualiza, explica novelas y las explica, remite a notas anteriores, opina sobre cine ….a mi discreto entender Hanna y sus hermanas es la obra maestra de Woody Allen. Pág 134, plantea hipótesis sobre la existencia de personajes como Jonás y Jeremías o sobre la locura de Ganivet, cuenta argumentos de películas como El Extranjero de Orson Welles, escribe poemas completos de los versos citados por Ganivet, describe y juzga a los poetas de El Círculo he llegado a la severa conclusión de que el Chato es algo deshonesto ( o mediocre) a la hora de citar. Pag 198, desmiente afirmaciones de unos y responsabiliza a otros, habla sobre diversos escritores, de los que destaca a Onetti, censurando a los lectores que no lo conocen e invitándoles a abandonar la lectura de este libro o tranquilizándolos De ahora en adelante estaré muy atento de las afirmaciones de este manuscrito para evitar malentendidos. Perded cuidado. Pág 221. Finalmente descubre muchas de las incógnitas que planteaban los manuscritos de sus compañeros y, con el descubrimiento de su identidad, cierra la historia del crimen, desvelando al ideológo, las causas que le movieron, la organización, y la consecución del mismo. ...Resolvamos nuestro enigma, buenas gentes y cerremos de una vez por todas, este documento. Pág. 311

Sawa levanta el telón y conocemos quién es quién. Se define como un artista que durante un año, ha representado un papel y ha encarnado un personaje pero no es un asesino. Idea una trágica performance con una finalidad estética, que tendrá consecuencias dañinas para todos los componentes de El Círculo. En palabras de CasandraEstaba tan profundamente convencido del acto que fue metiéndose cada vez más en la piel de Sawa hasta que un día, Matias Frost ya no existió más Pág 308.

La estructura como hemos ido viendo es sumamente interesante, cada uno de los poetas reacciona al Cuénteme su caso, –otra vez nuestros clásicostan patente en nuestro Lazarillo de Tormes-, desde lugares y espacios diferentes y en circunstancias absolutamente dispares, como si fueran relatos independientes; pero no lo son, encontrarán su significado completo y formarán una unidad a través de las notas de Sawa y de las referencias intertextuales. Y esto es el perspectivismo, una mirada diferente sobre el mismo hecho, conocer algo a través de otras miradas; no en vano Ganivet cita al verdadero autor del Quijote, Cide Hamete Benengeli y las nivolas de Unamuno; lo que le interesa al autor Diego Telles, es el juego de la creación artística, el modo en que se pergeña la obra a través de la intertextualidad. Todos hablan sobre todos, todos elucubran sobre el supuesto asesino, y como en una novela policiaca –no olvidemos la omnipresencia de Los detectives salvajes, de Bolaños, con el que colaboró en un libro-, todos desconocen circunstancias de los demás, hasta que la verdad se abre paso; es una novela coral, en la que cada uno de los formantes de El Círculo, va dando forma a un relato que mantiene la intriga propia de las novela negra, pero que se ve ampliamente superada por una elaboración del lenguaje apabullante, casi un manual de estética que satisfará seguramente a todos los amantes de la literatura.

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