Los lectores que seguimos a Beatriz Osés tenemos que felicitarnos por la publicación de una nueva novela policiaca que apuesta por dar visibilidad a las mujeres maduras, y para ello la autora ha escogido como protagonista de la historia a Berta Vogler, la juvenil abuela del friki más famoso, Erik Vogler, investigador maniático, con poderes paranormales, que a lo largo de los ocho libros que conforman su saga nos ha atrapado, al tiempo que atrapaba asesinos.
Ahora es la abuela, Berta Vogler, la que capitanea a su fiel equipo, –Erik, Albert Zimmer y la bella Cloé-, e investiga los asesinatos de dos jóvenes danesas ocurridos en la ciudad de Copenhague, colaborando con el comisario Hans Larsen y la agente Jensen; al mismo tiempo será perseguida por un presunto asesino a sueldo, Zagreb, que, contrariamente a lo que parece, la admira como profesional y como mujer, desmontando con un gran sentido del humor, el tópico de que “las mujeres de más de 60 son invisibles”… Tengo setenta y dos años… (…) En la actualidad, para asombro de mi nieto, me siguen tirando los tejos. No voy a entrar en detalles. Supongo que soy una mujer de bandera…
En ese proceso de reforzar las capacidades de Berta, la autora la convierte en narradora de sus propias peripecias, recurriendo, como en la trilogía de Albert Zimmer, a la 1ª persona, otorgándole un Yo narrativo, con el que contar y describir los hechos de un modo personal, sin intervención de narradores externos …Me llamo Berta Vogler y soy escritora de novela negra… y con el mismo ritmo trepidante al que nos tiene acostumbrados.
Y da un paso más, introduciendo otro narrador, «el asesino«, quien relatará también en primera persona, su terrible infancia, los traumas que arrastra y los motivos que le impulsan a matar, describiendo con todo lujo de detalles su «modus operandi«, sin remordimiento y con placer, para mostrar al lector lo más oscuro del ser humano… Ni siquiera el ritual de abrir el libro de la víctima y buscar la página en la que había introducido un mechón de su cabello me bastaba para revivir el placer que había notado al acabar con su vida…
Un asesino embriagado por la sensación de poder, para el que matar es una obra de arte, una droga de la que no puede prescindir ….Una vez que había empezado a matar, algo en mi interior me decía que no me detendría jamás… y que aprovecha los asesinatos como material novelesco de primera mano para escribir su «obra maestra».
La alternancia de narradores en primera persona, es un logro más en la narrativa de Beatriz, así como la apuesta por el perspectivismo, una técnica que nos recuerda a «El Quijote«, por la que la autora se separa de su obra, pasando el testigo a la mismísima Berta Vogler, quien declara ser la autora de la saga de Erik y de esta novela… El destino me tenía reservado un nieto insoportable llamado Erik, un friki con habilidades paranormales. Gracias a sus desventuras inicié mi carrera literaria con “Los crímenes del rey blanco”. ¿Los recuerdas? Sucedieron en Bremen, tres jóvenes del mismo club fueron asesinados.
La alusión al primer libro de la serie de Erik Vogler, es una estrategia literaria que le permite establecer un hilo de conexión entre la novela que nos ocupa y las anteriormente publicadas, y dar continuidad a las historias en el tiempo, ampliando un universo narrativo que se materializa en la presencia constante de la Literatura; los misteriosos crímenes que se perpetran en Copenhague tienen un sesgo literario; el asesino es un hombre culto que busca a sus víctimas entre jóvenes lectoras asiduas de librerías y bibliotecas, con el único objetivo de recrear suicidios literarios, extraídos de las lecturas que le han acompañado desde su niñez, caracterizando a sus víctimas como a sus heroínas literarias; así, Madame Bovary de Flaubert, Anna Karenina de Leon Tolstoi, Melibea de La Celestina, (Fernando de Rojas), Julieta de Romeo y Julieta (Shakespeare) y Yocasta, de Edipo rey, (Sófocles), serán los personajes femeninos cuyo triste final, reproducirá el asesino en indefensas jovencitas lectoras. En esta novela la literatura es omnipresente por lo que podemos hablar de metaliteratura, palabreja que nos indica que la propia literatura forma parte del material novelesco; me explico, lo que en otras novelas actuaba como recurso literario, en Berta Vogler, se convierte en tema.
Las citas textuales de las obras seleccionadas precederán a las confesiones del asesino y a los sentimientos que experimenta ante el hecho de matar; describirá con meticulosidad y truculencia cada uno de los asesinatos, preparados como si de una representación teatral se tratase, revelando su egocentrismo, al ver sus crímenes publicados en los periódicos… Nunca me había convertido en el protagonismo de las noticias hasta que comencé a matar. No mentiría si dijera que me gustaba. Me agradaba aparecer en los medios de comunicación, ser el centro de interés…
Además de los cinco libros inmortales que inspiran los asesinatos, en la novela de Beatriz encontramos versos de poetas como Góngora, o guiños a sus autores preferidos, “Antoine Exupéry”, -nombre que con mucha chispa, aparece en la placa identificativa de una persona de seguridad-, y tantos otros ejemplos que hablan de la formación literaria de la autora.
Pero no sólo hay literatura en la novela sino otras muchas disciplinas artísticas que configuran su mundo creativo, como las continuas referencias al mundo del cine, bien estableciendo «símiles» con escenas cinematográficas : si no fuera porque mi pelo era blanco nieve cualquiera me habría confundido con la niña de The Ring: aquella loca que salía de un pozo con unos pelos de impresión… bien «parafraseando» a actores exitosos como Bruce Lee…Be Water, my dear…
El mundo de la pintura también está presente, sea introduciendo a pintores en su relato…-¿Quién es Thompson? –Es el artista contemporáneo más cotizado que expone en mi galería de Nueva York…, cambiando humorísticamente el nombre del famoso perfume Chanel nº5 por Renoir Nº 5, o recordando a artistas como Picasso o al gran Dalí…Parece que se derriten igual que los relojes de Dalí.
Esta novela, que contiene todos los ingredientes de la novela negra, incluye otros muchos elementos que la enriquecen, como la crítica social, enmarcada en dos profesiones, el periodismo de sucesos, al que acusa de atender más al morbo que a la información y a los nuevos escritores, de los que critica su petulancia y su falta de honestidad…Uff, otro escritor. Salían como setas. Hasta mi farmaceútico de Grasberg decía que era novelista y que dudaba si presentarse al Pulitzer…
Novela negra, con muchísimo HUMOR, un humor que rebaja tensiones y consigue humanizar a los personajes, haciéndonos olvidar que son personajes de ficción. Ya en el primer capítulo Berta se ríe de sí misma y de su nieto:
– Este es el contestador automático de Berta Vogler. Por favor deje su mensaje después de la señal. Piiiiii
– Abuela déjate de chorradas. Tú no tienes contestador.
Otras muchas situaciones están cargadas de humor como la visita de Berta Vogler a la peluquería para cambiar de aspecto y engañar al asesino… El estilista danés intentaba desenredar mi mata de pelo: “¿Por qué el tratamiento brasileño de vanguardia no ha hecho efecto? “. Ni las siete ampollas de keratina, ni el acondicionador para rizos africanos. Aquello parecía la selva amazónica. Faltaban los tucanes..., o en su deambular por las gélidas calles de Copenhaguen, una vez caracterizada de jovencita y vestida con modernos vaqueros para servir de cebo al asesino… Por debajo de los jeans llevaba unas medias polares porque, con semejantes rotos en los vaqueros, en condiciones normales me habrían tenido que amputar las piernas por congelación… o en la divertidísima escena de la piscina, en la que Berta siente una presencia inquietante en la oscuridad y no puede salir del agua porque no lleva bañador… Recordé el anónimo: «VAS A MORIR». No tenía ninguna intención de palmarla en el agua y sin bañador: Si Lund se enteraba de la noticia, era capaz de fotografiarme en bolas y ponerme en primera plana... Otras muchas perlas salen de la boca de Berta y Erik, su nieto, quien, con sus hábitos maniáticos y extravagantes, provoca la risa del lector… Andábamos más despistados que un pijo en un mercadillo.
Y todo ello jugando con diversas técnicas tipográficas, como el uso de la cursiva para reconocer la voz del asesino o la negrita a la hora de reproducir los WhatsApp de la agente Jensen; la autora no olvida la importancia de las redes sociales y las incorpora a la trama policiaca como una herramienta más para desenmascarar al asesino.
La prosa de Beatriz se va perfeccionando con cada nuevo libro, experimentando con nuevas técnicas y tratando temas universales, de ahora y de siempre, que dosifica con ocurrentes e ingeniosas situaciones, que lo son aún más, por ser una mujer de 72 años quien las vive y las comenta con el desparpajo y la picardía que le concede su gran experiencia.
Crimen, misterio, maldad, violencia, terror, intriga y un personaje femenino maravilloso, ahora protagonista, que seguirá divirtiéndonos en los dos libros que la autora promete y que conformarán la trilogía de Berta Vogler. Mientras llegan, disfrutemos de este primer volumen: Y todo habrá terminado