«Qué fue de los Lighthouse», Berna González Harbour

El pasado mes de Febrero asistí a la tertulia literaria del IES Mirasierra sobre novela negra,  dirigida e impulsada por dos profesores de literatura, María José Cano y Damián García, que desde hace cinco años reúnen a  profesores, padres de alumnos y personas vinculadas a la comunidad escolar, alrededor de un libro. Un amigo del centro me animó,  diciéndome que acudiría la autora del libro elegido, Berna González Harbour, prestigiosa columnista de El País y destacada autora de novela negra, para presentar y comentar su última novela Qué fue de los Lighthouse.

Cuando comencé su lectura fui comprobando -no sin cierta decepción- que la obra no pertenecía al género  de novela negra en el que yo estaba interesada, pero enseguida lo olvidé al descubrir en la trama, hechos históricos de la relevancia de la  colonización africana llevada a cabo en Tanganica, la actual Tanzania,  por el Imperio Británico desde 1920.

África y El Reino Unido serán por tanto, los dos espacios claves de la novela, en los que se va a desarrollar la historia de la familia Lighthouse, formada por un joven matrimonio Marjory y Everett, que en  1955, se embarca hacia África, para que   Everett, como veterinario científico, ayude con sus vacunas a prevenir enfermedades y mejorar las explotaciones ganaderas;  Marjory McGogh, su gran amor, le acompañará en  esta empresa. …. Y unos meses después llegaste tú, mi sweet heart. Llegaste al puerto de Dar es-Salam…; y allí nacerán sus hijos a los que cuidará una  muchacha tanganicana, Asha Tabora, casi una niña, embarazada de su hija Amina, que se ocupará de todos con auténtica devoción y abandonará más tarde su tierra africana  para acompañar a la familia y huir del hombre que la maltrataba.

De su estancia en Tanganica, se servirá la autora para revisar las trágicas circunstancias de la colonización africana, territorios conseguidos por Inglaterra por el Tratado de Versalles, tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. La actuación de los colonos europeos provocó  una gran tensión, por las expropiaciones de tierras, los  abusos, la tortura… Los ingleses aplacaron la revuelta Mau Mau con mutilaciones, torturas, violaciones y una maquinaria de crueldad que la mayoría de los británicos aún no había asimilado más allá de los «excesos»…,  los asesinatos masivos y los envíos de muchachos jóvenes a Kenia como soldados …Había estudiado a fondo a los askaris de Tanganica, unos muertos de hambre arrancados de sus tierras expropiadas y enviados a Kenia para reprimir a los  rebeldes del Mau Mau, en nombre de la Reina de Inglaterra. El lector descubrirá la barbarie de las colonizaciones a través de las cartas que escribió Everett, en TanganicaHoy, yo mismo me pregunto por qué los expropiamos, si realmente fue necesario, pero entonces lo decidíamos sin cuestionarlo. Las órdenes eran claras: su aldea estaba en una zona fértil…, al tiempo que comprobará el cinismo de las naciones colonizadoras y su capacidad para esconder la ignominia de sus actuaciones,  ejemplificada en la  Operación Legacy, programa de la Oficina Colonial Británica (más tarde, Ministerio de asuntos exteriores), ideado para  destruir y ocultar archivos secretos que  pudieran avergonzar al gobierno británico… Algunos de los archivos detallan los métodos de tortura utilizados contra los opositores a las administraciones coloniales, como los empleados durante el levantamiento Mau Mau.

Al materializarse la independencia de  las colonias en 1961, volverán a Londres,  a  Kensington Road, 4990, segundo escenario familiar donde la madre, Marjory, soporte anímico de todos,  custodiará la endeble armonía del hogar intentando mantener las apariencias acordes a su posición social,  mientras su esposo dedica su tiempo a la ciencia.Va a ser la muerte del padre y el posterior e irregular reparto de la herencia, el motivo que forzará la reunión de los cuatro hermanos Lighthouse,  Arthur, Benjamín, Joyce y Jane, – y la fiel criada tanganicana, Asha-, para recordar a su padre, evidenciar la distintas percepciones que de él tenían, reprocharse conductas del pasado y remover heridas aún sin cicatrizar. Por ello podemos decir que es una Novela de Personajes, pergeñados y observados a través de  la fina mirada de la autora. Todos hablan y todos mienten, o al menos todos ocultan su verdad más íntima, la que les hace más daño, aquella que esconden tras la apariencia y que encubre  su falta de honestidad y el  desprecio a las normas sociales.  Los presentaré someramente: Arthur el primogénito  es  un conocido científico de Cambridge reconocido por sus avances en energías limpias y por su activismo contra la industria contaminante, contra el Brexit y contra el racismo…  Él había reunido firmas, había llamado a la prensa, había ido casa por casa para defender la pertenencia a la Unión Europea alineándose contra el Brexit. Porque el Brexit acababa de triunfar y ninguna de sus movilizaciones había tenido eco. Tiene dos hijos, Caroline de su primera esposa y Rob de Stephanie,  alumna suya y mucho más joven, convertida en segunda esposa; Benjamin, el menor, es un actor de series de televisión, más presente en la prensa del corazón que en los escenarios; es quizá el personaje más elaborado por la autora, el que muestra de manera más clara su personalidad indolente y sus vicios así como su incapacidad para superarlos. Benjamin, está casado y tiene dos hijas con Martha Scarlett, a la que humilla con sus continuas infidelidades; ambos hermanos son cínicos y cobardes, incapaces de conservar a  su lado a las personas queridas. Joyce y   Jane son las hermanas gemelas que buscaron su estabilidad fuera de la familia en un país extranjero; la alegre Joyce, algo más desdibujada,  vive en Francia con su marido,  y Jane, quien nunca rompió los lazos familiares a pesar de vivir en España, descubrirá el secreto que explicará, en parte, el olvido de su padre…Sin embargo para ella no había ningún recuerdo(…) Ni las cartas que les escribió. Ni las fotos. Ni la manta de macramé que les había tejido (…) Ni las toquillas españolas que les había regalado. (…) La llamaba: Jane. En realidad la llamaba Mary Jane.(…) Curioso añadido que le había hecho gracia.

Otro personaje importante, ajeno pero cercano a la familia, es la historiadora Ann-Elizabeth King, amiga de Caroline, y amante de Benjamín, gran especialista en historia colonial, convertida en toda una autoridad por participar en el movimiento Black Lives Matter y el derribo masivo de estatuas de esclavistas; es la encargada de  devolver con sus investigaciones la dignidad arrebatada a los africanos de las colonias… Nadie se había fijado, pero no venía sola. Tras ella iban las tres mujeres convertidas en el rastro visible de la estancia de los Lighthouse en África. Estas tres mujeres, Asha, Amina y Adela, encarnan a las víctimas del racismo y los prejuicios sociales y son un referentes de los emigrantes africanos que llegados al Reino Unido, tuvieron que convivir con las afrentas y la marginalidad;  Asha, la fiel sirvienta, víctima de la intransigencia de Everett, será la elegida para heredar los diarios deseados por todos los hijos; Amina su hija, que vivió su niñez junto a Arthur cuyo paraíso perdido era Kensington Road,  la casa  que tuvo que abandonar. Los años que pasó allí, viviendo con ellos, fueron el verdadero humus de su vida, el terreno fertilizado que nutrió todo lo que componía su pequeña historia, para bien y para mal.  Las canciones que conocía venían de ahí. Los juegos que recordaba también. Las carreras por el jardín persiguiendo ardillas ocurrieron ahí, en Forest Oak, esa casona con un enorme roble que hoy seguía…;  y Adela, hija de Amina, joven rebelde y desafiante,  mezcla de los dos mundos. Ellas junto con Musa, hermano de Asha, son los damnificadas de una colonización que buscaba usurpar tierras y convertir a los dueños de ellas, en siervos, que permitía la venta de los hijos…Musa fue vendido por Mustafa, el marido de Asha, por tres botellas de ginebra…,  y enviar a niños a  guerras ajenas; pero también son víctimas  del cinismo de una familia que pregonaba que “eran parte de la familia”… Amina quería enormemente a la señora Lighthouse y sabía que ella la adoraba también. «Como a una hija.» Esa voz había arraigado firmemente en su recuerdo. «Eres una hija para mí …, demostrando con sus hechos y su silencio lo  contrario.

Berta González  Harbour, muestra un gran  dominio en la descripción de ambientes y lugares así como en la caracterización de los personajes,  de los que hace un verdadero retrato, tanto de sus rasgos físicos como de los psicológicos, -estado de  ánimo y emociones-; la autora les presta una atención desigual, se centra en algunos y deja otros un tanto indefinidos, cuestión sobre la que el lector tendrá que reflexionar en su lectura;  a la hora de crear tramas, la autora se sirve de  silencios que llena con detalles significativos y rebajan la tensión narrativa; la sutileza se superpone al clímax. Pienso que la contención de Asha y Amina, resta fuerza emotiva a la historia así como la etérea presencia de Marjory, madre del clan,   a la que sólo conocemos por los diarios de su marido y de la que intuimos renuncias y acatamientos matrimoniales,  apenas esclarecidos. 

La autora exhibe su destreza al  diseñar las identidades de los personajes  y al seleccionar  las técnicas que le ayudarán a configurar  el mundo interior de cada uno de ellos. Además del perspectivismo, que ofrece miradas distintas sobre el mismo hecho, la autora recurre  a  los diarios de Everett,  como nexo de unión entre el pasado de la familia en  Tanganica y su presente en Londres.  Las cartas escritas por Everett son un recurso auxiliar, un desahogo en primera persona que añaden intimidad y  realismo a la historia y que explican tras su muerte, por qué Asha abandonó la casa de los Lighthouse, la inmensa tristeza de Amina o las actitudes de los hijos hacia su padre. No podríamos calificar la novela como epistolar, aunque mantiene características esenciales de este tipo de novelas ya que cuenta la historia a través de las cartas y documentos.

Berna González Harbour, además de  enriquecer la novela con una documentación histórica exhaustiva, utiliza la literatura como material novelesco, –metaliteratura-, haciendo referencias literarias de autores como Shakespeare Lo que sí sabía es que Father murió finalmente solo (…) Que él Benjamin Lighthouse le había besado como Hamlet besó el cráneo de Yorick al volver del exilio y encontrarse con que su amigo había muerto. Ser o no ser. That is the question. Así  mismo se sentía ahora, y citando autores clásicos como Dickens,  Joseph Conrad o Roald Dahl,  y obras como   El Corazón de las tinieblas, MatildaSherlock Holmes o Harry Potter y cuentos como la Cenicienta, la Bella Durmiente o Peter Pan.

Según nos confesó la autora en el coloquio de la tertulia, esta obra fue gestada  durante cuatro años en los que indagó no sólo en bibliotecas y archivos  sino en  sus vivencias personales como gran conocedora de la sociedad británica, no olvidemos el origen inglés de su madre y sus estancias  veraniegas en la casa familiar inglesa,  que le han brindado un suculento material y la inspiración para novelar recuerdos de una manera fidedigna y personal.

Un libro interesante que abarca un amplio abanico de lectores; amantes de la novela histórica y aquellos que prefieren ahondar en la psicología, los conflictos y las contradicciones de la condición humana.

Deja un comentario