Liz Nugent es una autora irlandesa nacida en Dublín en 1967, de la que no había oído hablar hasta que una compañera de la tertulia a la que asisto, propuso su primera novela, El bueno de Oliver, publicada en 2015. Y no es de extrañar mi desconocimiento pues la autora trabajó durante años en el mundo del teatro y la televisión, antes de dedicarse por entero a escribir novelas.
Una vez el libro en mis manos, su lectura me atrapó desde el primer momento no sólo por el terrible suceso que en las primeras páginas el personaje principal nos suelta fríamente, a bocajarro, dejándonos horrorizados, sino por la forma en la que plantea una estructura que gira alrededor de un único objetivo, comprender y descubrir por qué, Oliver, un hombre de éxito, aparentemente ejemplar, escritor de libros infantiles, casado felizmente con Alice con la que comparte inquietudes literarias y artísticas, acaba golpeándola feroz y cruelmente dejándola en coma.
Y van a ser los personajes, testigos presenciales en la vida de Oliver, los que en primera persona, nos irán relatando en sucesivas intervenciones lo que vivieron con él y lo que llegaron a descubrir de su pasado, porque en su pasado está la clave de todo, en sus tristes experiencias infantiles y juveniles, que él mismo, como un testigo más nos irá desvelando para completar el puzle de su torturada mente.
Por lo anterior se deduce que estamos ante una novela coral, una novela de personajes, en la que cada uno narra desde su punto de vista y en diferentes momentos, lo que compartió con Oliver y lo que conoció por terceras personas. Entre todos irán aportando información no lineal de lo que vivieron, siendo el primero en narrar el protagonista, OLIVER, personaje oscuro, cruel, traumatizado por la ausencia de una madre, y por el rechazo de un padre que nunca lo reconoció y no ahorró desprecios hacia él …Vivía en vacaciones con los curas pero desde allí veía la casa de su padre y a su nuevo hermano y la vida que hacían su padre, su nueva mujer y su nuevo hermano…, ni humillaciones… Mi alegría se transformó en amarga desilusión cuando vi que Philip (su hermanastro) salía del coche detrás de ellos y recordé que mi padre estaba allí por él, por Philip. Me detuve en medio del camino, sin saber muy bien si debía dar la vuelta o no, pero era demasiado tarde. Mi padre levantó la vista y me vio. Me saludó con un rápido gesto de cabeza y levantó la mano, y por un momento pensé que estaba indicándome que me acercara, pero en aquel mismo instante miró a Judith,(su nueva mujer) y lo que podía haber sido un saludo de reconocimiento se reveló como un gesto de rechazo y supe que no era compañía bienvenida. El dolor infantil se trueca en rabia y odio juvenil, hasta derivar en la madurez en violencia y despotismo… Mi rabia me dejó sorprendido. Deseaba romper algo, morder algo. Si pensaba que mis esperanzas de perdón de mi padre habían quedado enterradas junto con su cadáver, me equivocaba. De repente me sentí alejado del suelo, como si flotase, con la sensación de que podía pasar algo muy peligroso. Noté el calor ascendiendo hacia mi cara. Me sentía estafado. ¿Por qué él? ¿Por qué Philip y no yo? El rostro sincero e inocente de Philip era una invitación a un puñetazo. Es un enfermo que no muestra dolor emocional ante las desgracias de sus seres cercanos ni empatiza con el dolor ajeno… Intenté tener una reacción. Intenté llorar. Esperé sentir culpabilidad o rabia, pero no experimenté más que una extraña vacuidad, otro vacío que sumar al que ya llenaba el fondo de mi alma, si acaso existe…; actúa como un cínico que, depreciando las normas morales y sociales, miente, -quizá por ello se esconde bajo el pseudónimo Vincent Dax-, y tergiversa los hechos en beneficio propio sin ningún remordimiento,…. De haberse tomado alguien la molestia de descubrirlo, habría visto que al escribir esos libros rendí un homenaje al ….(Dejo esta cita inacabada para no hacer espóiler); le sigue BERNY, el primer novio de Alice, mujer de Oliver, y seguidamente y sin orden decidido, LAURA, novia de Oliver en el primer año de universidad y víctima de ese amor, MICHEL, hermano de Laura y enamorado de Oliver quien relatará su sufrimiento por tener que ocultar sus sentimientos…Yo no podía ser gay. Nuestro padre me mataría. Aquello era inmoral. El padre Ignatius se escandalizaría. ¿Qué pensaría Oliver de mí? Etcétera, etcétera…; VÉRONIQUE, la mujer francesa símbolo de la libertad individual frente a la conservadora y opresiva Irlanda; MOYA, mujer de un desdibujado COS, vecina y amante de Oliver… Conocí a los Ryan cuando nos mudamos a vivir a la casa contigua a la de ellos en 2013; debe de hacer ya casi veinte años…(…)… Nos abrió la puerta Oliver. Casi me desmayo. Es un hombre guapísimo. Moreno y seductor. De modo que seguimos dándonos un «revolcón» con regularidad a lo largo de las dos décadas siguientes…; PHILIP, hermanastro de Oliver, nacido de la segunda unión de su padre, y ALICE, mujer de Oliver, bondadosa y entregada a su hermano discapacitado EUGÉNE y a su marido, al que admira y apoya. Oliver dice de ella…. Fue un refugio para mis pesadillas. Nunca he sentido por Alice la pasión que sentí por Laura, pero hasta hace tres meses habíamos disfrutado de una muy buena vida en común. Alice y yo nos complementábamos
Cada uno de ellos aportará desde perspectivas distintas una información reveladora que potenciará la intensidad dramática, con una sucesión de clímax que dejarán boquiabierto al lector; con esta técnica, la autora, de forma no lineal, logra aumentar la tensión narrativa, la intriga y el suspense.
El primer climax surge durante la conversación que mantiene Oliver con el Padre Daniel, -hermano de la congregación donde estudió de pequeño-, en la que le revela sus orígenes y quiénes fueron sus progenitores… El padre Daniel le cuenta lo que sucedió en Lamuki al lado del río Zambeza, en África, Rodesia del Norte , cuando su padre fue de misionero…. -¿Y qué tiene esto que ver conmigo?».(El resto de la cita contiene la clave)
La autora se sirve también de clímax menores para sorprender al lector y encaminarle hacia el «gran clímax final” que desenmascarará las mentiras y manipulaciones ocultas durante tanto tiempo por Oliver. Me refiero al viaje que emprende Moya y Alice a Francia para asistir a los cursos de cocina en el Chateau D´Aigse, donde estuvieron Oliver, Laura y Michael, veinte años antes; allí, a través de las conversaciones con Véronique, se irán esclareciendo algunos de los secretos mejor guardados.
El segundo clímax da un nuevo giro a la trama, cuando Véronique relata la sorpresa que sintió al ver a la criatura de Laura… Me quedé conmocionada. Aquella niña era una sorpresa increíble. Era una niña preciosa, con los ojos azul claro de Laura y los innegables rizos oscuros y las facciones de un recién nacido de ……. (El resto de la cita contiene la clave)
Y es el tercer clímax el que hace explosionar la tensión dramática, cuando Alice descubre que el padre de Véronique, – muerto en el incendio del Chateau D´Aigse junto a su nieto-, escribía cuentos que al parecer acabaron consumidos por el fuego. Pero Alice descubre la verdad y ella, que es todo bondad, comienza a sospechar de ciertas actitudes de su marido que respetó pero nunca comprendió. Esta vuelta de tuerca, genial a mi parecer, abrirá la puerta a la tragedia.
La estructura narrativa es perfecta, así como el control efectivo de los momentos de clímax y el dominio en el uso del espacio, -Dublín y Francia-, y del tiempo, por el que cada personaje se siente libre de moverse, yendo del pasado al presente o adelantando acontecimientos, según la importancia de la confesión. Porque esta novela coral, parece responder a la investigación conducente a explicar el comportamiento de Oliver a través de los testimonios de cada uno de los personajes… La última vez que vi a Alice fue en el aeropuerto de Burdeos el pasado noviembre, sólo unos días antes de que a Oliver se le fuera la mano con ella. Estaba muy perturbada. (…) Sin duda, averiguaremos toda la verdad en el transcurso del juicio.
La autora, no sólo vuelca su maestría en la estructura de la novela sino en el Retrato de la sociedad irlandesa de la que CRITICA su retraso y conservadurismo, lacras sociales bastante comunes en las década de 1960-1980, no muy diferentes a las de la sociedad española. Su crítica se vierte en las desigualdades sociales … Berny vivía en Las Villas y Alice, de clase superior, en Las Avenidas…, y en las costumbres irlandesas, tildándolas de conservadoras y arcaicas en comparación con las francesas.… Con los irlandeses, ¡siempre hay algún drama!… (…)…Tenía el pelo plateado, nada que ver con ese gris sucio que ves en los irlandeses. También critica la lentitud de los avances sociales e individuales… La hija de Laura habría supuesto un escándalo para la familia. Y además una cosa era ser madre soltera y otra completamente distinta ser una madre soltera sola con una hija —– cuyo origen era incapaz de explicar…, en especial, lo relacionado con la libertad sexual, no olvidemos que en Irlanda, la homosexualidad no se despenalizó hasta 1993: …Regresé de Francia convertido en otra persona. Salir del armario fue liberador y ya era imposible volver atrás.(…) Cuando mi madre se enteró de las compañías que frecuentaba, se quedó escandalizada.(…) Intentó con toda sus fuerzas volver a meterme en el armario, pero yo me negué. Al final se lo contó a mi padre. Se quedó horrorizado, me amenazó con repudiarme y desheredarme…
(…)…Dermont se había hecho sacerdote en un intento desesperado de huir de la realidad de su sexualidad…(…) El seminario, me contó a continuación, estaba repleto de jóvenes gais
Su crítica alcanza a la gastronomía irlandesa, a la que tilda de pobre y mediocre….Irlanda vivía en aquellos tiempos en un páramo gastronómico. La salsa de perejil estaba considerada la cumbre de la sofisticación. En Francia aprendí que el hervido no era la única manera de tratar una verdura; que las masas eran un medio para el artista; que la carne podía ahumarse, curarse, asarse y brasearse; que las hierbas y las especias añadían sabor, y que existía el ajo.
Su mirada crítica se ocupa también de La Historia, aprovechando el espacio francés del Chateau de D´Aigse, para revisar hechos históricos relevantes como la ocupación alemana de Francia, a través de Véronique y su padre, Vincent d’Aigse, testigos de la persecución de los judíos, y víctimas a su vez de las represalias nazis por haber escondido en su Chateau no sólo a judíos perseguidos sino a campesinos sin hogar… Mi tante Cécile formó parte muy activa del movimiento de resistencia en la ciudad y, a través de una red de amistades, consiguió coordinar el rescate de muchas familias que eran objetivo de la Gestapo. Había que mantener a las familias ocultas …(…)… De manera que mi padre decidió transformar las bodegas en un hogar confortable.
El estilo narrativo de Liz Nugent, es ágil, directo y de gran intimismo gracias al uso de la primera persona, y a las múltiples miradas que, desde sus motivaciones personales, enfocan el comportamiento humano. Su prosa, está llena de hallazgos tanto tipográficos como sintácticos; de los primeros citaremos la distinta tipografía con que está redactado el informe psiquiátrico de la Residencia ST. Catherine donde fue internado Eugene, con el fin de enfatizar y organizar su contenido o la carta que Annalise escribe a su padre, Oliver, distinguida tipográficamente para transmitir una mayor cercanía y emoción. En cuanto a las alteraciones sintácticas destacaremos el relato de Eugene, en el que recuerda los cambios que se produjeron en su vida con la llegada de Oliver, expresados dolorosamente, de un modo aturullado, cargado de repeticiones, casi infantil como su mente …Mi mamá me quería y Alice me quería y Barney me quería y yo rezaba mis oraciones y le pido a Dios que cuide de mamá y…y…y…(…)… -Oliver? No nonononono. Oliver es el hombre malo que me robo a Alice y a mamá y a Barney……
Creo que se percibe que la novela me ha encantado, por su frescura, por su estructura y por el dominio de la palabra que muestra la autora. Me he tenido que dominar en las citas para no hacer espóiler y dejar que el lector descubra los detalles más jugosos. Espero que con lo anteriormente expuesto, sintáis la necesidad de sumergiros en la novela, descubrir la personalidad de Oliver y conocer los avatares que salpicarán a los personajes, víctimas todos ellos de circunstancias imprevisibles. La autora consigue mantener atrapado al lector desde el violento comienzo, dosificando la tensión y equilibrando con gran habilidad momentos de clímax con otros de menor intensidad. Recomiendo vivamente su lectura
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Sobre la autora
Liz Nugent , comenzó escribiendo ficción infantil y en 2006, quedó finalista del Premio Francis McManus al mejor relato, con su primer texto orientado a un público adulto. Sus primeros pasos en la narrativa fueron como ayudante de guionista de cine, teatro y televisión. Ya como novelista, debutó con El bueno de Oliver, cuyo título original es Unravelling Oliver, al que siguieron otros títulos como La extraña Sally Diamond. Todas sus obras han estado en el número uno de las listas de bestsellers y ha ganado en cuatro ocasiones el Irish Book Award, así como el Premio James Joyce de Literatura. Actualmente reside en Dublín.