La búsqueda de la identidad es una necesidad que nos invade a todos en algún momento de nuestra vida, convirtiéndose en una exigencia acuciante en niños y niñas adoptadas, que desconocedores de su pasado, deciden investigarlo para afrontar su presente y su futuro.
Esta es la problemática que Jeanette Winterson, nacida en Mánchester en 1959, plantea en su novela “Por qué ser feliz cuando puedes ser normal”, en la que relata en primera persona, la difícil relación que mantuvo con su madre adoptiva, una mujer fría y carente de afectividad. Y aquí es donde nace el problema, en su incapacidad de amar y en la necesidad vital de la niña de ser amada. Un amor, el de Jeanette, anhelado como reconocimiento, como muestra de integración, de pertenencia a un lugar, como instrumento comunicador; la autora a lo largo de su vida seguirá buscando el amor, lo persiguirá, lo encontrará, lo perderá y vivirá con pasión tanto su ausencia como su presencia … Lo que tengo ahora ante mí, como un extraño al que creo reconocer, es el amor. El retorno o, mejor dicho, el retornando, llamado la «pérdida perdida».
El tema de la adopción, delicado en sí mismo por las implicaciones emocionales que conlleva, se complica en el caso de nuestra autora, entregada a los seis meses de nacer a una familia de confesión evangélica, en la que la madre era una mujer controladora, fanática de la Biblia, cruel y desconfiada. Jeanettte, describe los crueles castigos a los que la sometía su madre, -como dejarle dormir a la intemperie o prohibirle leer libros-, una enferma obsesivo-compulsiva, que le recuerda constantemente que no es la hija deseada, en sus palabras “ una cuna equivocada”. …Lloraba sin parar, porque había vuelto a dejarme fuera, en el peldaño, donde no quería estar. La adopción es estar fuera.
Su padre, un hombre sin personalidad, anulado por la madre, no supo compensar las arbitrariedades de su esposa, mostrándose incapaz de enfrentarse a sus decisiones; en la pubertad Jeanette, desubicada y sin identidad definida, consciente de su abandono y soledad, se rebelará contra su madre y abandonará con 16 años su casa para buscar refugio en el amor de una compañera de instituto… Cuando a los 16 años le dijo a su madre que estaba enamorada de otra mujer, ésta le dio dos opciones: “O te vas de esta casa y no vuelves nunca más o dejas de ver a esa chica”…, un tipo de amor, el homosexual, que de joven y en la edad adulta, vivirá con la mayor naturalidad.
Pero hay otro tipo de amor, el Amor a las Palabras, descubierto de niña, cultivado de joven y cimentado en su madurez, que la abrazará y le dará el consuelo que no encontró en su casa, alrededor del cual girará su vida y su escritura impregnando toda su creación literaria …Necesitaba palabras porque las familias infelices son un pacto de silencio…; y ese amor se hace patente en su interés por trasladar la importancia de la Lengua al lector, al que quiere enseñar, a través de explicaciones semánticas (significado) …Me gusta que llame a las tazas beakers. Es una bonita expresión coloquial, significa «algo donde metes tu pico»… y gramaticales (forma)… El doble presente usa la gramática para mostrarnos lo seria que es la pérdida. Algo que sucedió hace tiempo, sí, pero no en pasado. Es el presente antiguo, la antigua pérdida que sigue doliéndonos todos los días…, con una clara intención didáctica.
Su maestría narrativa se percibe en el modo de concebir y estructurar su historia, de moverse por el tiempo cronológico sin orden, atenta tan sólo al dictado de sus sentimientos, pautando al lector para que no se desubique… Ya he recorrido más de la mitad de mi vida biológica, y más o menos la mitad de mi vida creativa (…)… Y la realidad es que voy a saltarme veinticinco años. Quizá más adelante…
Pero sobre todo se aprecia en el tono escogido a la hora de relatar las duras experiencias que sufrió en su infancia y en la naturalidad con que cuenta su historia. Claramente la autora apuesta por la naturalidad narrativa, que le hace situar al mismo nivel el sufrimiento infantil, la aceptación resignada y la esperanza inquebrantable de recibir el amor de su madre… Hay muchas cosas que no podemos decir porque son muy dolorosas. Confiamos en que las cosas que podemos decir suavicen el resto, o lo mitiguen en cierto sentido. Las historias son compensatorias. El mundo es injusto, inicuo, inescrutable, incontrolable. Cuando contamos una historia ejercemos el control, pero de tal modo que dejamos un hueco, una apertura. Es una versión, pero nunca la definitiva.
A la hora de revivir su experiencia vital, vierte en su narración el bagage literario que descubrió allá en la Biblioteca de Accrington, y que devoró de la A a la Z, alimentando su fantasía infantil y su potencial creativo. Las referencias literarias son tantas que mencionaré tan sólo algunas; los escritos del filósofo Friedrich Engels, sobre la cruda realidad de la clase trabajadora… La situación de la clase obrera en Inglaterra es un tratado que aún hoy en día merece la pena leer, un recuento sobrecogedor y perturbador de los efectos de la Revolución industrial en la gente corriente. Lo que sucede cuando «las personas solo se consideran objetos útiles…; las novelas de sus autores preferidos, Charles Dickens, Katherine Mansfield, Alice B. Toklas, Virginia Woolf , Doris Lessing, Toni Morrison, Kate Millet o Adrienne Rich, o Thomas Hardy y su novela Jude el Oscuro, -reseñada en este blog-, con la que se siente identificada… Me sentía como en la novela de Thomas Hardy y estaba decidida a no ahorcarme…; los cuentos de su infancia y juventud… A Narnia se llega cruzando una puerta en un armario. En Barba Azul hay una puerta que no se debe abrir…; la poesía de Marvell del que reproduce su poema, «A su esquiva amada», invitando a los lectores a leerlo en voz alta… Leedlo en voz alta, y veréis lo que consigue Marvell al poner el encabalgamiento después de «sol»... y la ingente cantidad de escritores de la literatura inglesa que cita y recomienda en el capítulo dedicado a La Biblioteca de la A a la Z . Y por supuesto, las claras influencias de autores como Italo Calvino y su novela “El vizconde dimezzato”, que la inspiran a la hora de narrar su dolorosa experiencia disociativa en la que se sentía como una “Criatura partida en dos”. Y cómo no, percibir entre líneas la presencia de grandes clásicos como El Quijote en la escena de la “quema de libros” perpetrada por la madre de la protagonista, que nos recuerda la quema que hicieran el cura y el barbero en la biblioteca del caballero.
Un amor a las palabras recogido en sus numerosas REFLEXIONES SOBRE LA PALABRA como salvación… No era el final de los libros rescatándome. En mis momentos más inestables buscaba el equilibrio en un libro, y los libros me llevaban sobre las mareas de sentimientos que me dejaban empapada y hecha añicos…; sobre literatura… Eso es lo que nos ofrece la literatura: un idioma suficientemente poderoso para contar. No es un lugar donde esconderse. Es un lugar donde encontrar…; sobre creación literaria… La Literatura salva. Y por eso estoy convencida de que la creatividad está de parte de la salud. Iba a ponerme mejor, y comencé a ponerme mejor gracias a la oportunidad del libro… y sobre poesía… Una vida dura necesita un lenguaje duro, y eso es la poesía. Si la poesía era una cuerda, los libros fueron botes salvavidas.
Las reflexiones no se limitan al plano literario-vital. En su particular travesía por el desierto la autora REFLEXIONA SOBRE LA RELIGIÓN y el papel fundamental de ayuda y acompañamiento que le brindó la Iglesia Pentecostal de Elim, centro de su vida durante dieciséis años, donde descubrió a un Dios cercano… Para el resto de nosotros, para mí, la certidumbre de un Dios cercano daba sentido a tanta incertidumbre… y vivió los mejores momentos de su niñez… era un lugar de ayuda mutua y de posibilidades imaginativas… a pesar de no comprender sus contradicciones…Es difícil comprender las contradicciones, la sencilla felicidad, la amabilidad, el compartir, el placer de tener algo que hacer cada tarde en una ciudad donde no había nada que hacer; contrasta eso con la crueldad del dogma, la deprimente rigidez del nada de alcohol, nada de tabaco, nada de sexo (o, si estabas casada, el menos sexo posible), nada de ir al cine , nada de leer excepto la literatura piadosa, nada de ropa de moda, nada de bailar nada de música pop, nada de juegos de cartas, nada de pub.. La televisión estaba permitida pero no los domingos. Los domingos tenías que cubrirla con una tela….
Su paso a la edad adulta le dará perspectiva para REFLEXIONAR SOBRE LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS y reconocer su primer error al tomar como referente femenino a Margaret Thatcher… Eso me conduce directamente a Margaret Thatcher y las elecciones de 1979. Thatcher tenía vigor y argumentos, y sabía lo que costaba una barra de pan. Era una mujer, y eso me hacía sentir que yo también podía triunfar. Si la hija de un tendero podía llegar a primera ministra, ella también podría. Por ello vota a Tatcher y su política del libre mercado… No fui consciente de que cuando el dinero se convierte en el valor supremo la educación se orienta hacia lo práctico y la vida intelectual no se considera buena a no ser que produzca resultados medibles. Que los servicios públicos dejan de ser importantes. Que una vida alternativa de gasto y consumo será muy difícil si desaparece la vivienda barata. Que cuando se destruyen las comunidades solo queda miseria e intolerancia. No sabía que el thatcherismo basaría su milagro económico en vender todos nuestros recursos e industrias públicas. No me daba cuenta de las consecuencias de privatizar la sociedad
En todos los ámbitos, la autora despliega su dominio de la DESCRIPCIÓN, en los cánticos, las lecturas, los campamentos y los ritos de su iglesia … El foso se podía llenar con agua para nuestros bautizos. Al igual que Jesús había bautizado a sus discípulos en el río Jordán, también nosotros creyentes nos sumergíamos por completo en una piscina profunda y templada que había que calentar lentamente la víspera de la ceremonia…; en su observación detallista de la ciudad y de los barrios obreros… El norte obrero de Inglaterra era un mundo de una brutalidad rutinaria. Los hombres pegaban a las mujeres —o, como lo llamaba D. H. Lawrence, les daban «un toque»— para meterlas en cintura…; o en la manera colorista de pintar el ambiente del Mercado de Accrington y los oficios que allí se desarrollan … En Accrington había muchas tiendas de barrio. La gente las abría en los salones de las plantas bajas y vivían en el piso de arriba. Había panaderías, pastelerías, verdulerías y tiendas que vendían dulces en tarros…logrando una descripción costumbrista llena de vida, ritmo y realismo.
Las narraciones, descripciones y reflexiones, a pesar de su severidad, están teñidas de un HUMOR INTELIGENTE, que además de rebajar la tensión está al servicio de la crítica… Se arreglaba y venía a los conciertos del colegio, eso significaba ponerse el abrigo de pieles de su madre y un sombrerito de plumas negras. El sombrero y el abrigo eran de los años cuarenta y estábamos ya en los setenta, pero ella llamaba la atención, teniendo en cuenta que en todo el norte estuvimos en la década equivocada hasta los años ochenta, nadie se daba cuenta de ello…, poniendo en evidencia ciertas ceremonias con gran ingenio y agudeza…… A los candidatos al bautismo se les entregaba una cajita para sus dentaduras y sus gafas. En un principio era solo para las gafas, hasta que la señora Smalley abrió la boca bajo el agua para alabar al Señor y perdió su dentadura superior. El pastor no sabía nadar, así que un miembro del rebaño tuvo que bucear para sacarla; hubo un encarnizado debate sobre la conveniencia de enterrar/incinerar con o sin dentadura. La iglesia de Elim creía en la resurrección del cuerpo tras la Última Trompeta; la cuestión era, si te habían quitado los dientes, ¿te los devolverían cuando sonara la Última Trompeta? Y si era así, ¿la dentadura postiza estaría disponible? Y si no era así, ¿tendrías que pasarte la eternidad sin dientes?…, y en muchos casos produciendo una infinita ternura… Conocía a una familia cuyo hijo pequeño se subió al frigorífico para jugar al escondite, y murió congelado. Tuvieron que descongelar el frigorífico para arrancarlo. Después de aquello los servicios sociales se llevaron a los otros hijos. Yo me preguntaba por qué no se habían llevado el frigorífico sin más.
…. La mejor tienda de dulces la llevaban dos señoras que podían haber sido amantes…(…)…Fuera cierto o no, llegó un día en que me prohibieron ir a la tienda de dulces..(…)…Cuando me quejé a la señora Winterson me dijo que estaban envueltas en pasiones antinaturales. En aquel entonces, supuse que eso significaba que ponían productos químicos en los dulces.
…Me llevaba libros a escondidas y los leía allí, en secreto, pretextando estreñimiento. Aquello era arriesgado porque la señora Winterson era dada a supositorios y enemas…
Los libros, en Jeanette Winterson, han ejercido una función sanadora, han sido su urgencia vital… “Mi madre no quería que los libros cayeran en mis manos. Nunca se le ocurrió que sería yo la que caería en los libros, que me metería dentro de ellos para conservarme a salvo”…; y el sentido que han dado a su vida, son parte consustancial del desarrollo esencial de la autora; si ella es el asunto de la novela, los libros son el eje alrededor del cual gira su vida, ambos en total simbiosis.
LA AUTOBIOGRAFÍA ha sido la estructura narrativa elegida por la autora para comprenderse a sí misma, abrir su intimidad a los demás y descifrar de paso, el mundo que la rodea; y es por ello que tras su primera novela, Fruta prohibida, publicada con 24 años, como un relato semiautobiográfico, mantiene la misma estructura, en la novela que nos ocupa, repitiendo aspectos de su vida para revisarlos desde otras perspectivas; y porque como la autora ha declarado tantas veces… Prefiero seguir leyéndome como ficción que como realidad.
Jeanette Winterson es una escritora comprometida con la sociedad actual, hecho que queda reflejado en su extensa obra, -más de una veintena de libros-, en los que rinde homenaje tanto a la tradición oral como a los clásicos griegos o trata la problemática de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial y los debates científicos, integrando en todos ellos la identidad LGTBI,+ y la indeterminación de género como elemento recurrente. Una producción rica, solidaria, actual e interesante que conviene conocer.